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Competir y/o disfrutar: Lo que opino como entrenador

2026-04-01·5 min
Corredor de trail de resistencia en un cruce de caminos de montaña con carteles de madera para 'COMPETICIÓN' y 'DISFRUTAR' al atardecer.

Falta una semana para la carrera. Esa que lleva marcada en rojo en el calendario de mi deportista desde hace seis meses. El volumen de entrenamiento ha bajado, los nervios empiezan a aflorar y, de repente, recibo ese mensaje de WhatsApp que me hace detener el tiempo:

"Míster, lo he estado pensando bien... Al final esta carrera me la voy a tomar para disfrutar. No me veo compitiendo, la verdad. Solo quiero terminar con buenas sensaciones".

Como entrenador, en ese momento se me pasan dos cosas por la cabeza. La primera es un suspiro de alivio: "Menos presión, menos riesgo de bloqueo mental". La segunda, una chispa de duda: ¿Es un deseo real o es el miedo al fracaso disfrazado de humildad?

El falso refugio del "ir a disfrutar"

A menudo, usamos la frase "voy a disfrutar" como un escudo. Si no me pongo un objetivo de tiempo o de posición, no puedo fracasar. Si no compito contra el crono, el crono no puede ganarme.

Pero aquí va una verdad incómoda: en el entrenamiento de resistencia, el disfrute absoluto y la ausencia de esfuerzo son conceptos que raras veces van de la mano. Si vas a un maratón o a una ultra con el único plan de "disfrutar" y te olvidas de "competir" (aunque sea contra ti mismo), lo más probable es que cuando el cansancio aparezca de verdad, no tengas herramientas para combatirlo.

Sin un objetivo que te apriete un poco las tuercas, es más fácil abandonar cuando las piernas dicen basta.

La competición no es el enemigo

Tenemos una imagen distorsionada de la competición. Pensamos que competir es sufrir, estar tenso, mirar el reloj cada diez segundos y terminar con cara de pocos amigos si no hemos bajado de X marca.

Pero, ¿y si competir fuera la máxima expresión del disfrute?

Competir es poner a prueba todo lo que hemos trabajado en la oscuridad durante meses. Es ver de qué eres capaz cuando el viento sopla de cara. Esa adrenalina, ese foco mental, esa sensación de "fluir" a ritmos que hace un año te parecían imposibles... Eso también es disfrutar.

La clave está en la "y/o"

Mi respuesta a aquel atleta fue clara: No elijas. Haz ambas.

El secreto para un rendimiento sostenible en el tiempo es entender que la conjunción no debe ser una "o" excluyente, sino una integración.

  1. Competir DESDE el disfrute: Salir con un plan, con una ambición, pero sin dejar que el resultado condicione tu valía como deportista.

  2. Disfrutar DE LA competición: Gozar de la fatiga, del ambiente, de la estrategia y de la capacidad de tu cuerpo para aguantar un kilómetro más.

Conclusión: Mi respuesta al atleta

Al final, le dije: "Me parece genial que quieras disfrutar. Pero hazlo compitiendo. Disfruta de lo fuerte que estás, de lo bien que hemos entrenado y de la capacidad que tienes ahora mismo de mantener un ritmo que antes te asustaba. No te quites el dorsal antes de empezar; úsalo para honrar el trabajo que has hecho".

En la resistencia, la meta es el premio, pero la competición es el juego. Y si dejas de jugar, dejas de disfrutar de verdad.

Diario de resistencia

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Comentarios

MJ
Maria Jose6 de abril de 2026

Es la mejor respuesta que puede dar un entrenador, te da cacha al disfrute y competir contigo mismo y a la misma vez ver los resultados de todo el trabajo, ya sea físico como mental

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